El Sabor que extraño, el de la libertad.
No estoy ni presa ni sometida. Tal vez ya necesitaba empezar a vivir de nuevo, en paz, sin malos recuerdos. En estos días solo fui un boomerang de recuerdos tristes y alocados en el mal.sentido de la palabra, surfeaban esos recuerdos en las tempestades de las olas hermosas pero tenebrosas de mis pensamientos. Si. Poético. Es la sensación que me da esta libertad de los derechos humanos que tengo y que hoy pude hacer valer ante una denuncia que hice, que mi dolor siempre necesitaba. Me sentía sola, me sentía triste. Arruinada, con un futuro lleno de llagas de los traumas, resignada al futuro del dolor y de un perdón que no quería dárselo a quien me llevo al borde de la locura. Hoy yo estoy acá, encerrada, bajo protección, con miedo y poca certeza de todo. Temiendole a una justicia que de más está de decir que es injusta, que busca boicotear y pivotear este dolor, resumiendolo a exageraciones de una chica que se volvió loca.